Núm.22, (Kartik 2010)
Publicado: 21 de Mayo del 2024
Dedicado a
nitya-līlā praviṣṭa oṁ viṣṇupāda
Śrī Śrīmad Bhakti Prajñāna Keśava Gosvāmī Mahārāja
Inspirado por y bajo la guía de
Śrī Śrīmad Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja
Mātsarya - Envidia

¿Cuál es el significado de la palabra «mātsarya» y quién es apto para la religión del amor, libre de envidia?
La palabra mātsarya se utiliza con diferentes significados en distintos contextos. Entre sus diversos significados encontramos «envidia de la buena fortuna ajena», «malestar ante el éxito ajeno», «malicia» y «celos». Siempre que la palabra mātsarya aparece en las escrituras vaiṣṇavas, se refiere a ese estado de ánimo que es contrario al prema (amor puro).
dharmaḥ projjhita-kaitavo ’tra paramo nirmatsarāṇāṁ satāṁ
vedyaṁ vāstavam atra vastu śivadaṁ tāpa-trayonmūlanam
śrīmad-bhāgavate mahā-muni-kṛte kiṁ vā parair īśvaraḥ
sadyo hṛdy avarudhyate ’tra kṛtibhiḥ śuśrūṣubhis tat-kṣaṇāt
Śrīmad-Bhāgavatam (1.1.2)
«En este Bhāgavata Purāṇa, donde se ha abandonado por completo la religiosidad fraudulenta y todos los demás objetivos mundanos de la humanidad, se ha expuesto el deber espiritual supremo (parama-dharma). Ese parama-dharma es el bhakti-yoga puro, cuyo ejemplo encarnan aquellos santos que están absolutamente libres de envidia y llenos de compasión por todos los seres vivos. La Verdad Suprema interna arranca de raíz las tres formas de sufrimiento y otorga el nivel más elevado de la dicha. Cuando aquellos con abundante mérito espiritual desean escuchar el mensaje de este hermoso Bhāgavatam, escrito por el propio Mahāmuni Śrī Nārāyaṇa, el Señor Supremo Śrī Hari queda inmediatamente y para siempre cautivado en sus corazones. ¿Qué necesidad hay de otros mensajes?»
Esta afirmación define a quién es apto para practicar el parama-dharma, ese deber espiritual supremo propuesto por el Śrīmad-Bhāgavatam. Y saborear los matices del amor puro (prema-rasa) es realmente el deber espiritual supremo que este evangelio prescribe. Aquellos que carecen de envidia (nirmatsara) son los únicos aptos para practicar este parama-dharma. Nirmatsaratā significa «la cualidad de estar libre de mātsarya (envidia)». En el contexto de este verso, los comentaristas han explicado matsaratā como sentir felicidad al ver la miseria de los demás y miseria al ver su felicidad, pero si el significado de la palabra matsaratā no se aclara en detalle, no será comprendido por gente corriente.
La pandilla de los seis enemigos y la causa de su aparición conjunta
Las jīvas, cautivas por la ignorancia, han quedado atrapadas en la mundanidad por la soga de los seis enemigos (ṣaḍ-varga). La lujuria (kāma), la ira (krodha), la codicia (lobha), el engaño (moha), el orgullo (mada) y la envidia (mātsarya): estos seis se denominan ṣaḍ-varga, y no son más que otras formas de los cinco tipos de sufrimiento, a saber, la ignorancia (avidya), el egoísmo (asmitā), el encaprichamiento (abhiniveśa), la vehemencia (rāga) y el odio (dveṣa).
La absorción excesiva en los objetos materiales burdos da lugar a la lujuria. En la Śrīmad Bhagavad-gītā (2.62–63), la lujuria se describe de la siguiente manera:
dhyāyato viṣayān puṁsaḥ / saṅgas teṣūpajāyate
saṅgāt sañjāyate kāmaḥ / kāmāt krodho ’bhijāyate
krodhād bhavati sammohaḥ / sammohāt smṛti-vibhramaḥ
smṛti-bhraṁśād buddhi-nāśo / buddhi-nāśāt praṇaśyati
El significado de estos versos es el siguiente: [Al meditar en los objetos de los sentidos, uno se mezcla interiormente con ellos.] Como tal la asociación con los objetos de los sentidos, en forma de absorción profunda en ellos, da lugar a la lujuria (kāma), que inevitablemente conduce a la ira (krodha). La ira da lugar a (sammoha), es decir, a la codicia (lobha) por disfrutar de los objetos de los sentidos incluso por medios deshonestos. La codicia por los objetos de los sentidos conduce a la pérdida de la memoria (moha), lo que a su vez destruye la inteligencia o, en otras palabras, conduce al orgullo (mada), en el que uno no logra distinguir entre la virtud y el mal. Ese orgullo conduce a la ruina total —mātsarya—, que distorsiona gravemente la tendencia natural y amorosa de la entidad viviente.
Los medios para vencer al enemigo
La Bhagavad-gītā (3.43) nos instruye:
evaṁ buddheḥ paraṁ buddhvā / saṁstabhyātmānam ātmanā
jahi śatruṁ mahā-bāho / kāma-rūpaṁ durāsadam
El significado es el siguiente: Date cuenta de que el alma, que pertenece al ámbito espiritual, trasciende la inteligencia. Controlando la mente mediante el principio de la determinación resuelta, conquista ese enemigo inextinguible conocido como kāma.
Todos los enemigos están dentro de mātsarya
De todas estas instrucciones se desprende claramente que, al malinterpretar la naturaleza de nuestro verdadero ser —en otras palabras, debido a svarūpa-bhrama—, la semilla de la lujuria brota en nuestros corazones y gradualmente crece hasta convertirse en el árbol de la envidia, alejando así el prema, que es el jaiva-dharma, o la verdadera naturaleza de todas las entidades vivientes. La lujuria (kāma), la ira (krodha), la codicia (lobha), el engaño (moha) y el orgullo (mada) están todos incluidos en la envidia (mātsarya). La lujuria está incluida en la ira. La lujuria y la ira están ambas incluidas en la codicia. La lujuria, la ira y la codicia están dentro del engaño. Y la lujuria, la ira, la codicia y el engaño se encuentran dentro del orgullo, que se refiere a todo tipo de orgullo, incluido el orgullo por la propia riqueza, por la propia belleza, por la propia destreza física, por la propia casta elevada y por la propia erudición. Pero la envidia (mātsarya) abarca todo esto: la lujuria, la ira, la codicia, el engaño y todo tipo de orgullo.
Todo tipo de miserias están incluidas en la envidia, y un hombre propenso a la envidia carece de compasión por los demás seres vivos
Todas las miserias de los seres vivos están verdaderamente encarnadas en la envidia. Dos tipos de ignorancia, a saber, la ignorancia injustificada y la ignorancia justificada; los actos malvados y el deseo de actuar malvadamente (pāpa y pāpa-vāsanā); y los actos loables y el deseo de actuar loablemente (puṇya y puṇya-vāsanā), están todos incluidos en la envidia. Los principios del vaiṣṇavismo (vaiṣṇava-dharma) —a saber, la compasión por todas las entidades vivientes (jīve-dayā), la inclinación amorosa a cantar el santo nombre (nāme-ruci) y el servicio a los vaiṣṇavas (vaiṣṇava-sevā)— se oponen directamente a la condición de la envidia. Aquellos que sienten malestar al ver la felicidad de los demás nunca pueden sentir compasión por las entidades vivientes, y sus corazones nunca pueden impregnarse del néctar del amor de Dios. Mantienen odio y celos hacia los vaiṣṇavas, un odio que surge de la distorsión prolongada de su naturaleza constitucional.
Solo aquellos que están libres de envidia pueden comprender el significado de «incluso más humilde que la hierba»
Solo aquellos que están libres de envidia han asimilado el verdadero significado del verso que comienza con tṛṇād api. Śrīman Mahāprabhu ha dicho:
tṛṇād api sunīcena / taror api sahiṣṇunā
amāninā mānadena / kīrtanīyaḥ sadā hariḥ
Śrī Śikṣāṣṭaka (3)
«Solo aquel que se siente más humilde que una brizna de hierba y que tolera más que un árbol; que no espera ningún honor para sí mismo, pero que es capaz de dar el debido respeto a todos los demás, está cualificado para cantar perpetuamente los santos nombres de Hari».
Una persona libre de envidia no posee falso orgullo por la riqueza, la belleza, la casta elevada, la educación o la fuerza física mundana, y por lo tanto se considera a sí misma aún más insignificante (sunīcena) que una brizna de hierba. Tal persona también está libre de ira, agresividad y violencia. Por ello es aún más tolerante (sahiṣṇunā) que un árbol. Es decir, es sumamente compasiva. Una persona así, libre de envidia y de falso orgullo por su casta, educación y demás, a pesar de estar bendecida con todas las virtudes, nunca ansía el reconocimiento ni la adoración de los demás. Por lo tanto, es amānī, alguien que no espera honores de nadie. Esa persona, al estar libre de envidia, siempre siente alegría por la felicidad de los demás y dolor por su tristeza. Y así, trata a todos los seres vivos con el debido respeto (mānadā).
En resumen, al mostrar compasión hacia todos los seres vivos les profesa respeto; al rendir gran honor a almas nobles como los brāhmaṇas (sacerdotes) y los vaiṣṇava-praya (vaiṣṇavas no perfeccionados), les complace. Y dedicandose totalmente a los pies de loto de los vaiṣṇavas perfectos, les sirve.
Los diez síntomas de quien no es envidioso
(1) Él, que está libre de envidia debido a su propia naturaleza, nunca critica a los sādhus (santos).
(2) No considera a los semidioses como soberanos independientes, pues su inteligencia está absorta únicamente en Śrī Kṛṣṇa, pero tampoco los menosprecia.
(3) Tiene fe (śraddhā) en śrī guru y en todos los demás devotos superiores, según corresponde a cada uno de ellos.
(4) Ofrece respeto a las escrituras del bhakti como el Śruti[1].
(5) Abandonando las discusiones sin sentido, comprende que el santo nombre es el logro más alto y valioso (paramārtha); una percepción arraigada en la perfecta convicción de que el santo nombre (nāma) y su dueño (nāmī) son uno y lo mismo.
(6) Nunca se dedica a la maldad mientras depende de la protección del santo nombre.
(7) No considera que los resultados auspiciosos de la piedad ordinaria —como el dharma social, los votos religiosos (vrata) o la renuncia— sea en modo alguno comparable al canto de los nombres sagrados.
(8) Intenta inculcar fe en los incrédulos, pero nunca les concede el nombre sagrado hasta que esa fe haya despertado.
(9) Cree plenamente en las glorias del nombre sagrado tal y como son descritas en las escrituras.
(10) Y carece de cualquier sentido «yo» y «mío» en relación con lo mundano.
¡Oh, lectores! La ausencia de envidia es, por sí sola, la liberación para el ser vivo y la envidia, su única atadura. Por eso se dice en el Śrī Caitanya-caritāmṛta (Madhya-līlā 9.361):
caitanya-carita śuno śraddhā-bhakti kari’
mātsarya chāḓiyā mukhe bolo ‘hari’ ‘hari’
Dotados de plena fe y devoción, escuchad la obra de toda una vida de Śrī Caitanya… Dejad a un lado la envidia y que vuestra boca cante: «¡Hari, Hari!».
Traducido del Śrī Gauḍīya Patrikā,
Año 5, número 5, Septiembre 1949,
y publicado en Rays of The Harmonist,
Volumen 22, Kartika 2010
Traducción del inglés: Indirā dāsī
Corrección de pruebas: Ānjali dāsī
[1] Lo que incluye el Śrīmad-Bhāgavatam y los Upaniṣad.
